EDITORIAL VOL.12, Nº 2 año 2008.

"América Latina interrogada desde las Ciencias
Sociales".

Desde nuestra América Latina y bajo la óptica del “Pensamiento crítico y alternativo”, indagamos las dinámicas políticas, culturas y económicas que se gestan actualmente. En este sentido el Doctor Jaime Preciado presidente de la Asociación Latinoamericana de Sociología, nos presenta la necesidad de interrogar a América Latina entorno a cuatro ejes temáticos. Depredación de recursos naturales y conflicto ecológico, democracia participativa, escenarios productivos y construcción de conocimientos. En atención a estos ejes, desarrolló una serie de reflexiones:

Con relación a la depredación de recursos naturales y al conflicto ecológico, señala el doctor Preciado que si bien, desde la década del noventa se venían dando conflictos por la apropiación y utilización de los recursos naturales de América Latina, fue en este nuevo siglo cuando la cuestión ocuparía un lugar central en la agenda pública. En efecto, desde la “Guerra del Agua” en Bolivia durante el 2000 hasta la lucha de pueblos enteros en contra de la minería a cielo abierto, en todo el continente y en todos estos años, corroboran la importancia de estos fenómenos. La significación de estas resistencias no es sólo ambiental sino también fundamentalmente social, política y cultural. Da cuenta a su vez, que en nuestros países hubo históricamente modos de resolver la reproducción de la vida material en convergencia con la sustentabilidad de los recursos. Como insisten destacados analistas, el ochenta por ciento de los recursos naturales que la humanidad requiere, se encuentra en territorios indígenas y campesinos y gran parte en nuestra América. Cuando los países del norte depredaron ya los suyos invisten con el discurso del “desarrollo”, “el progreso”, “la generación de empleos” el saqueo de los recursos.

Este tema pone en el centro de la discusión “la tragedia del desarrollo” invita a pensar desde las teorías de la colonización del poder y del saber. Nos invita a repensar el desarrollo desde una ecología de conocimientos que re-sitúen al saber occidental representado hoy por el neoliberalismo como “único, central y verdadero”.

El conflicto ecológico es más que enunciado ambiental, incumbe también a la crítica del antropocentrismo en sociología y ciencias sociales e incumbe a las propias representaciones cosmogónicas de los científicos. Se juega en estos “juegos de verdad” la conformación de los cuerpos y las poblaciones. Constituye este conflicto para América Latina y el Caribe un núcleo fundamental para comprender más la propia subsistencia bio-planetaria, basta citar sólo tres iconos como la devastación de la amazonia invadida por latifundistas, el riesgo inminente de la devastación marina y la contaminación petrolera y el desequilibrio climático.

Al analizar el eje ciudadanía y democracia participativa, el autor refiere que las transformaciones socioeconómicas experimentadas en el mundo a partir de la década de 1970 suponen una profunda metamorfosis en la formas de acumulación capitalista y, en el plano institucional, una reconfiguración de las funciones del Estado. Esta mutación se constituiría en una nueva matriz de gobierno de las poblaciones. Si durante la sociedad salarial, el Estado se configuraba como el garante e impulsor de la integración social, basada en el trabajo formal y en derechos universales; en la matriz que surge a partir de la década de los 70 el Estado comenzó a ser cuestionado en su rol de actor articulador de la sociedad y criticado desde diferentes sectores por su carácter “tutelar”, por su estructura “burocrática” y “propensa a la corrupción”. Es así como otros actores comenzaron a intervenir en el diseño e implementación de sus acciones: por un lado, la injerencia de organismos multilaterales de crédito e instancias supranacionales de decisión y por otro, la incorporación de una multiplicidad de actores de la Sociedad Civil al diseño e implementación de políticas.

Es en este contexto surgen diversas tecnologías que colocarán el acento en la sociedad civil, convertida en el principio generador de la gestión de los asuntos sociales y de los procesos de consolidación de nuevos vínculos sociales. Allí, cobra relevancia la estrategia de la democracia participativa expresada en diversas tácticas: accountability social, participación ciudadana en organismos de control y fiscalización de acciones gubernamentales, elaboración de presupuesto participativo, entre otras. Diversas evaluaciones acerca de este nuevo modo de gobierno han producido conclusiones distintas que generan interrogantes diversos: ¿cuál es la dirección que toman estas formas en experiencias concretas en América Latina?, ¿permiten profundizar el diálogo democrático?, ¿impulsan la soberanía popular?, ¿pueden en algunas ocasiones -más allá de sus intenciones- sustentar medidas autoritarias?, ¿representan la voz de los sectores populares?, ¿en qué medida? ¿La democracia participativa conocida y practicada hasta ahora facilita la articulación de diferentes etnias en la configuración de un Estado político democrático pleno? En las discusiones llevadas a cabo hasta ahora en América Latina, ¿se despliegan con intensidad tal como se expresan en las luchas actuales, la temática de la conformación de un Estado político multiétnico y democrático para los países de América Latina?

Estos y otros interrogantes son un punto de partida para reflexionar y dialogar críticamente sobre el horizonte de posibilidades y puntos críticos que abre laperspectiva de democracia participativa.

Preciado, también discute acerca de los nuevos escenarios productivos enAmérica Latina, allí plantea que desde inicios del siglo XXI, América Latina está viviendo acontecimientos sociopolíticos cuyos encadenamientos han generado procesos signados -en principio- por el detonar, en su sentido más amplio, de la soberanía de los pueblos latinoamericanos, como reacción ante el peligro de su no existencia étnica, cultural, política y social, por el torbellino neoliberal evanescente,sufrido durante las últimas décadas del siglo XX.

Este detonar, está confluyendo en búsquedas de nuevas formas de organización productiva a partir de las condiciones materiales y simbólicas de existencia preexistentes, configurándose combinaciones de diferentes tipos de propiedad, manteniéndose la privada, acentuándose la estatal o combinado ambas y proponiéndose la subsunción de la informalidad y el cuentapropismo, potenciando la propiedad colectiva a través del cooperativismo y la conformación de agrupamientos productivos familiares. Surgen nuevos interrogantes como los observados con del pueblo boliviano y su propuesta de un “capitalismo andino-amazónico” y la descolonización étnica de su Estado; o como en Venezuela y su vía a un socialismo del siglo XXI con la expansión del cooperativismo y el control de sus recursos energéticos por parte del Estado, la recuperación de los activos energéticos en Ecuador y las tendencias en Cuba a una mayor autonomía de la empresas estatales. Es observable también el incremento post-neoliberal con el aumento de empresas mixtas y el surgimiento de nuevas formas de gestión de la organización económica y social. Como así también la emergencia de formas productivas y de distribución, surgidos de las luchas sociales contra la desocupación, la explotación como la búsqueda de autonomía de los movimientos sociales, actuantes en los intersticios de losentramados socioeconómicos y políticos latinoamericanos como los producidospor el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Estas combinaciones de formas productivas se enmarcan en nuevos espacios de condensación política en cuyos núcleos axiológicos y matrices ideológicas están presentes, los espacios nacionales y regionales, la democracia participativa, el reconocimiento de las diferencias culturales y étnicas, la solidaridad social, la justicia distributiva y la integración como instrumentos geopolíticos y productivos de autonomía frente a las tensiones de la unipolaridad dominante. Escenarios que revelan incipiente construcción de un entramado de relaciones para un mundo multipolar, integrado y solidario, cuya manifestación puede expresarse en la Alternativa Bolivariana para América Latina y El Caribe (ALBA), el fortalecimiento del Mercosur o la creación del Banco del Sur como atributos para una gestión autonómica frente a las agencias financieras trasnacionales como Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional.

La construcción de conocimiento, también se nos presenta como un eje para la discusión y reflexión. Así el autor señala que al abrirse al debate sobre las condiciones y recursos del conocimiento retrotrae en las ciencias sociales a un gran acumulado secular que recala tanto en tradiciones como en revoluciones científicas, combates que persisten por la apropiación de la explicación y la búsqueda de causalidades claves, que descubiertas, brinden el camino al cambio social.

Muchas instituciones académicas se encuentran hoy en crisis y en apariencia lo social que las habita, sus actores y protagonistas, no se encuentran suficientemente comprometidos a comprender los dilemas de la producción de conocimiento que le conciernen y que como sabemos no existen sino ligados a los procesos sociales que lo circundan. La academia, las universidades y los centros de producción científica, se han visto también inundados, en estas décadas, por los afanes de las agencias internacionales, con las imposiciones “métricas” neoliberales, y en estas creencias y desde estos paradigmas productivos, sus productores no han quedado más cerca de la solución de las grandes problemáticas sociales sino quizás más lejos. La arquitectura productiva fragmentaria resulta convergente a la concentración, privatización y unidireccionalidad del desarrollo científico-tecnológico.

Sin duda, los procesos de construcción de conocimiento requieren del encuentro discursivo de la diversidad cultural, del intelecto singular y colectivo, y de nuevas formas éticas en las que el otro “como objeto-dato” pueda operar por sí, con autonomía, como sujeto de derecho frente al conocimiento que se le impone.

Estos ejes serán discutidos por distintos investigadores en el marco del XXVII Congreso ALAS 2009 a celebrarse en Buenos Aires, Argentina y el cual constituye la palabra comprometida con un encuentro donde América Latina y el Caribe, son interrogados sociológica y socialmente. Es este un desafío y un motivo permanente, para renovar la agenda de nuestra Latinoamericana.

Isneira Huerta
Directora/Editora de la RVCS-UNERMB





EDITORIAL VOL.12, Nº 1 año 2008.
Resulta significativa la edición de este número, en el momento cuando la Revista Venezolana de Ciencias Sociales cumple once años de salir a cubrir los espacios académicos no solo de la universidad sino, también de la comunidad a nivel local, nacional e internacional, pero además, se está próximo a conmemorar los ciento once (111) años del nacimiento de Lev Semenovich Vigotsky, individualidad comprometida con el legado histórico cultural que actúa como dispositivo moral y ético para los enfoques relacionados con los procesos de aprendizaje.

Con tal coincidencia se reafirma el compromiso de continuar profundizando en el enfoque de este preclaro profesor, intelectual e investigador y desde esta perspectiva el presente editorial hace un homenaje a quien plasmó una sustentación teórico-práctica como respaldo hermenéutico de su representación literaria y de una teoría epistemológica de la educación.

Así se tiene que Vigotsky nació el 17 de noviembre de 1896 en Orsha, Bielorrusia, antigua URSS; fue el segundo de ocho hijos de una acomodada familia de estirpe judía. Estudio de medicina aunque se gradúo en leyes en 1917; no obstante, tenía una formación en Filosofía, Psicología y Literatura, a pesar de que sus inclinaciones preferidas fueron hacia la Filosofía. Su vida fue transcurriendo dentro del ámbito histórico-político de la época, esto es, en la soviética posrevolucionaria teniendo como soporte teórico las bases del materialismo histórico de Marx, los postulados de Engels y el trabajo humano. Cuando la revolución de octubre abolió todas las discriminaciones contra los judíos, decidió participar en la actividad política.

Se dedicó a leer los filósofos y pensadores como Marx, Engels, Hegel, Spinoza, Freíd, Paulov entre otros; no obstante su constante actividad intelectual, ya en 1919 contrae la tuberculosis, que por esos tiempos era una enfermedad mortal, obligándose a internarse en un hospital en el año 1920.

En este sentido, pensando que su vida acabaría más pronto que tarde, decide acelerar su producción intelectual y sus investigaciones que llevaba a cabo. Crea el laboratorio de Psicología en el Instituto Pedagógico para estudiar a los niños de los jardines de infancia. De sus investigaciones realizadas en dicho instituto produce material para escribir su primer libro “Psicología Pedagógica” que se publica en 1926 en la URSS, el cual no se dio a conocer en el exterior hasta el año 1960, veintiséis años después de su fallecimiento.

Su bagaje intelectual es variado pero podemos destacar las investigaciones siguientes: Psicología Pedagógica (1926); El Desarrollo de los Procesos Psicológicos Superiores (1931); Lecturas de Psicología Escolar (1934) y, Pensamiento y Lenguaje (1934).

Es oportuno mencionar que Vigotsky fue políglota, pues escribía y hablaba correctamente el ruso, alemán, hebreo, ingles, francés y esperanto, cuestión que le permitió comunicarse con autores coetáneos. Leyó las obras de Piaget, coincidiendo con este en que el niño es un organismo activo; una gran diferencia con Piaget, está en que el bielorruso hacía énfasis en la importancia para el aprendizaje, del entorno socio-cultural en el cual se desenvuelve el niño. En este sentido, para el políglota no era posible definir etapas universales del desarrollo biológicamente determinadas, ni tampoco aceptó la posición piagetiana de limitar los cambios del niño con el tiempo. El pensador suizo, leyó las críticas a finales de la década de los cincuenta pero no tuvo tiempo de intercambiar opiniones, pues el bielorruso había fallecido.

Queremos destacar que la teoría vigotskiana sobre el desarrollo es realmente una epistemología de la educación y a la vez es una teoría de transmisión cultural, pues, la educación no solo implica el desarrollo potencial del individuo sino también la expresión histórica de la cultura humana de la cual surgió el hombre. Además, el énfasis puesto por Vigotsky en el contexto social del proceso educativo, el estudio y el análisis del cambio educativo, posee un significado teórico y metodológico en su enfoque, pues, representa la reorganización de los saberes y del sistema social en el que estos se producen.

Como todo hombre de ciencia, que innova, investiga y produce resultados, tuvo sus críticos que no estuvieron de acuerdo con su teoría epistemológica en la educación, ni con sus ideas acerca de la creación del conocimiento. Sin embargo, Vigotsky, hombre de prosapia intelectual y de prestigio mundial, responde a sus detractores mediante una síntesis de su vasta obra. En Pensamiento y Lenguaje (1934), está plasmada tanto la justificación como el respaldo hermenéutico de su producción intelectual y de su teoría epistemológica de la educación.

El pensador bielorruso fue un hombre de su país y de su tiempo, su gran aporte consistió en suministrar las bases de sustentación sobre las cuales descansó el nuevo sistema psicológico, a partir de conceptos y teorías tomadas de la filosofía y de las ciencias humanas de su época. Muchos conceptos básicos de la psicología vigotskiana como mediación, práctica, zona de desarrollo próximo (ZDP) y la naturaleza histórica de los procesos psicológicos superiores, no son más que adaptaciones y reorientaciones de ideas ya expuestas por Marx y Engels. Podríamos postular que la psicología vigotskiana, es en gran parte, una aplicación del materialismo de dialéctico e histórico al contexto de la psicología.

Es obligante por parte nuestra, expresar que a pesar de la desaparición física pues, murió hace más de setenta años, dejó un legado en forma de charlas, discusiones, diálogos, conversaciones con los niños que trataba, discusiones de tipo dialécticas con sus adversarios intelectuales, prólogos de versiones rusas de autores coetáneos como Thorndike, Leontievm Koffka. Es por ello que, -como suele acontecer con figuras geniales de la historia- se vuelve cada vez más obligatoria su lectura, a medida que avanza el tiempo. El bielorruso le dio una nueva interpretación a la Psicología y al mismo proceso educativo, ofreciendo nuevos caminos hermenéuticos para analizar y comprender el aprendizaje del conocimiento que no está a la espera de que sea descubierto sino que se construye.

Finalmente, después de esta breve reseña se hace necesario resaltar que entre los artículos presentados en esta nueva edición se recogen planteamientos que van desde las relaciones sociales del poder de la universidad con el sector productivo incluyendo el financiamiento de la mediana industria; pasando por el concepto de calidad en la Educación Superior con una visión de la Universidad Pública para ubicar, posteriormente, aspectos como redes del conocimiento y su pertinencia social hasta puntualizar la evaluación como elemento teórico en la praxis del profesor. Todos estos elementos dimensionan a la Revista Venezolana de Ciencias Sociales como un espacio abierto y, por supuesto bastante amplio en temas que involucran al ser humano en el contexto de la dinámica social y presenta algunos criterios para la solución de variadas problemáticas.


Dr. Edgar Emiro Silva
Vicerrector Académico - UNERMB


EDITORIAL VOL.10, Nº 2 año 2006
"A 100 años del nacimiento de Hannah Arendt"
Hannah Arendt (1906-1975), considerada una de las pensadoras más originales del siglo xx, estudió filosofía en Marburgo y bajo la dirección de Karl Jaspers, se doctoró en filosofía en la Universidad de Heidelberg con una tesis sobre el concepto de amor en San Agustín. En 1933 Arendt tuvo que exiliarse en Francia a causa del advenimiento del nazismo; allí conocería a Walter Benjamin y a Raymond Aron. Tras la invasión de Francia, debe emigrar a Nueva York; permanece en esta ciudad apátrida y paria hasta 1951, año en que logra los derechos políticos y ciudadanos del país norteño. Fue profesora en las universidades de California, Chicago, Columbia y Princeton.
La prolífica obra legada a la humanidad por Hannah Arendt es materia de estudio obligatoria para los investigadores, filósofos, sociólogos, profesores y estudiantes de educación superior, por cuanto aborda temas que tienen plena vigencia en la realidad actual. Entre estos podemos resaltar: La acción política, la historia, el poder, la violencia, el dominio, el totalitarismo, la labor, el trabajo, el espacio público, la esfera privada entre otros. Debemos destacar el profundo análisis que realiza del totalitarismo, que lo toma como epicentro de su pensamiento filosófico; en dicho análisis insiste en que la lucha contra el totalitarismo no puede demorarse hasta que se haya comprendido, ya que no se comprenderá hasta que no haya sido derrotado.
Una de las principales virtudes de Arendt y de otros pensadores (Marcuse, Adorno, entre otros) es la denuncia permanente de las causas que llevaron a la instauración del nazismo, a fin de que la humanidad nunca olvide lo ocurrido y evitar que se repita en el futuro. Estos tres analistas de la realidad, fueron seres humanos que siempre tuvieron presente que el totalitarismo era el fenómeno del siglo y que con la simple desaparición del nazismo o del stalinismo, su derrota final no había llegado. Por el contrario, continúa siendo un peligro potencial en las sociedades desarrolladas en las que se realizan experiencias de impotencia política y falta de libertad. Además, es una realidad, la reaparición de movimientos neofascistas y neonazis que luchan por ganar espacios en algunas sociedades europeas.
En relación con algunos aspectos de la vida de Arendt, podemos decir, que se inició estudiando filosofía en Marburg con Heidegger, e ignoraba en ese momento, la importancia de la historia así como la obra de Marx. En la elaboración de su tesis doctoral que culmina en 1928, se plasman las grandes influencias que recibió de su tutor Karl Jaspers. En pleno ascenso del Nacionalsocialismo, Arendt que forma parte de la resistencia durante los primeros meses del régimen nazi, realiza el proyecto biográfico sobre Rahel Vamhagen, que concluye antes de su obligado exilio; se trata de un estudio que se convierte en el relato del ámbito intelectual de una judía alemana en la época del romanticismo, que como paria busca asentarse en tierra propia, utilizando la comprensión de la realidad alemana y europea.
Algunos estudiosos de su pensamiento la han definido de diversas maneras. Pitkin (1981), la ubica como una pensadora elitista y conservadora; James Knauer (1985) la sitúa como demócrata, radical defensora de la participación directa, más identificada con las ideas de Rosa de Luxemburgo. Margaret Canovan (1992) sitúa su pensamiento como una complicada red de conceptos que reelabora y contrasta continuamente.
De la lectura de sus obras podemos columbrar que existen puntos de vista y posiciones asumidos por Arendt, que han sido compartidos por una serie de autores de izquierda en virtud del potencial radicalismo de sus ideas. Desafió abiertamente los postulados del capitalismo y la burguesía, apoyó el radicalismo del movimiento estudiantil de los años sesenta y celebró la revolución comomanifestación de la capacidad del ser humano para construir nuevos comienzos así como fue una entusiasta de la democracia participativa (Canovan, 2000: 51).
El Dr Ángel Rodríguez K. (2000), profesor de Psicología Social de la Universidad Nacional de San Luis, Argentina, la califica como una de las más notables filósofas políticas del siglo XX. Quien escribe este trabajo, la define como la arqueóloga del pensamiento político, ya que en la medida en que va desarrollando sus ideas, distinciones y fronteras, va descubriendo nuevas vetas, nuevos tesoros que estaban sumergidos en la paz de la historia. El título que le hemos dado de “arqueóloga del pensamiento político” es consecuencia de haber sido una heredera de larga tradición intelectual y estética que es también de larga data, pues, se remonta a la época de los griegos y además, porque ha descrito con lujo de detalles la disolución de dicha tradición en la Edad Moderna. Además, ha sido una pasajera del barco del siglo XX y testigo de su violencia refrendada por las guerras entre pueblos que han significado la muerte de millones de vidas humanas.
El siglo XX ha sido el siglo de las guerras y de la violencia; por eso, debemos reflexionar sobre esta última como denominador común del presente siglo. En este sentido, critica abiertamente la violencia ejercida por el hombre sobre la naturaleza, y postula que en los antípodas de aquélla, encontramos la paz, el amor, el respeto y también el discurso, puesto que la violencia es el extremo opuesto del discurso. La autora destaca la eficacia de las acciones no violentas y el permanente interés teórico de distinguir para comprender.
Destacamos también, la difusión que hace en gran parte de su obra, del amor al mundo entendido como amar a los seres humanos que lo habitan. Pero se trata de amarlos con un amor que no es el relacionado con el placer, que se convierte en necesidad sino que es el de la caritas o dilectio que se caracteriza porque se dirige a todos los seres humanos que forman parte de la humanidad.
El legado político y filosófico de Hannah Arendt, se encuentra en su abundante obra, que tiene como objetivo primordial, rescatar la importancia de la acción política como la más grande y enaltecedora actividad humana. Sus principales ideas han quedado para la posteridad en Los Orígenes del Totalitarismo (1951); Rahel Varnhagen: la vida de una judía (1958); La Condición Humana (1958); Eichmann en Jerusalén (1963); Hombres en Tiempos de Oscuridad (1968); Entre el Pasado y el Futuro: ocho ejercicios sobre la reflexión política (1968); Reflexiones sobre la Violencia (1969); Crisis de la República (1972); La Vida del Espíritu (1978).

Dr. Francisco Ávila-Fuenmayor




EDITORIAL VOL.10, Nº 1 año 2006


"El papel de las Revistas Académicas en las Sociedades Contemporáneas"
Parecerá anómalo sugerir en el Editorial de una revista académica de Ciencias Sociales, un tema de discusión que parece atentar directamente con los objetivos y las formas de la propia publicación que presenta. Sin embargo, voy a aprovecharme de la hospitalidad que me brinda nuevamente la Revista Venezolana de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt (UNERMB), para revisar el papel que deben desempeñar las revistas académicas en nuestras sociedades contemporáneas, y muy particularmente, las revistas de Ciencias Sociales y de Humanidades. Para ello parece honrado abrir la discusiónexponiendo mi propia posición.
Desde que las Ciencias Sociales desearon hacerse científicas, y mucho peor desde que las Humanidades también lo pretenden en esa especie de oximorón que ahora se denomina Ciencias Humanas, han estado imitando los procedimientos, los métodos, las formas de expresión y de comunicación y, más difícil todavía, los logros de sus vecinas (y, como tales, tradicionalmente no muy bien avenidas) las Ciencias Naturales. Las dos culturas de las que nos habló C.P. Snow, se han intentado reducir a lo largo del siglo XX, desoyendo los consejos que ya Dilthey nos hiciera, cuando analizó los distintos objetivos que pueden alcanzar las distintas ciencias. A las Ciencias Naturales o Ciencias Duras, les cabe explicar el comportamiento necesario de los acontecimientos del mundo físico; a las Ciencias Sociales y Humanas, porque sus objetos de estudio son fundamentalmente las conductas humanas libres, sólo les cabe comprender estos comportamientos. Como si comprender fuera un grado menor en la escala del conocimiento, o un conocimiento degradado de la norma.
Tradicionalmente, las Ciencias Sociales yHumanas, el ámbito estanco de las letras, de lo fácil y de los menos listos, -para decirlo eufemísticamente-, han tenido que superar las miradas de soslayo o ciertos desprecios más o menos disimulados Revista Venezolana de Ciencias Sociales, UNERMB, Vol. 10 No. 1, 2006 que la comunidad científica que es capaz de explicar, ha vertido sobre los que sólo pueden comprender.
Sin embargo, desde la segunda mitad del siglo XX, una corriente de pensamiento, que denominamos Posmodernidad, ha venido a socorrer a los humanistas para devolverles la dignidad perdida. Inicialmente, en lo que yo voy a llamar primera generación de la Posmodernidad,mediante un análisis crítico del discurso científico-tecnológico que, desde autores que van desde Nietzsche oHeidegger u Ortega a toda una crítica interna desde la propia ciencia, han puesto sobre la mesa una imagen distinta de la Ciencia y, sobre todo, de la tecnología a la que la modernidad nos había acostumbrado. Así, han mostrado a la Tecnociencia contemporánea también como una forma ideológica de dominación, y como soporte teórico y técnico de la producción capitalista y del pensamiento liberal que ha desembocado en la globalización omnívora que hoy sentimos en nuestros cuerpos y en nuestras mentes. Posteriormente, en la segunda generación de la Posmodernidad, una vez que parece establecerse en todos los ámbitos de reflexión y de acción que la Modernidad ya no es nuestra época, desde todos estos ámbitos ha ido emergiendo una nueva racionalidad que quiere librarnos del nihilismo y de la pérdida de la confianza en las ideas ilustradas de Verdad, Progreso y Ciencia. Una nueva racionalidad que comprende que no podemos distinguir entre sujeto que conoce y objeto conocido, que no puede distinguir entre naturaleza y sociedad, entre razón y pasión, que no puede por más tiempo mantener la separación entre Ciencias Naturales y Humanidades. Una nueva racionalidad que en algunos colectivos se denomina ya la tercera cultura (vid., p.e. http://www.edge.org).
Con todo, a pesar de este trabajo teórico crítico, las prácticas en la que los científicos sociales se esforzaron para emular a sus colegas experimentales, no han rectificado y siguen corriendo tras éstos, aun convencidos de que ya ni siquiera merece la pena alcanzarlos. Una de estas prácticas son las revistas académicas que pretenden difundir los resultados de sus investigaciones. Pero, ¿para qué hay que difundir estos resultados? esta es la pregunta que planteo a toda la comunidad investigadora.
Desde que en el siglo XIX la Ciencia se institucionaliza, se profesionaliza y se funcionariza, y desde que en el siglo XX se empresariza, ésta pasa a formar parte de la estructura productiva de las sociedades occidentales. Ya no es un entretenimiento de gentlemen, ni una actividad desinteresada de amantes de la verdad y del conocimiento. Ahora es un modo de vida de un colectivo cada vez mayor que demanda recursos a la sociedad y que si los obtiene debe devolver a ésta algún beneficio. Las políticas científicas de los estados industrializados lo dejan bien claro. Si se quiere financiación, debe ofrecerse resultados en artefactos tecnológicos que puedan ser útiles a la sociedad, que redunde en beneficios a las empresas, o que participe positivamente en el sistema económico y productivo.
En este sentido la Ciencia experimental lo ha tenido más fácil. Su capacidad de explicación contiene como su otra cara la posibilidad de la reproducción y así la comunión natural entre ciencia y tecnología ha desembocado hoy en una transformación profunda del modo de hacer ciencia.
Al contrario, las Ciencias Sociales y Humanas sólo resultan instrumentos útiles cuando se hacen normativas, cuando fijan la norma de lo correcto, de lo sano, de lo justo, de lo bueno. Cuando, en fin, legitiman determinadas formas de hacer política o sustentan determinadas formas de control. La dimensión crítica que tradicionalmente han aportado a las sociedades, su gusto por mirar de otro modo, por pensar alternativas, por empeñarse en investigar los caminos que desinteresadamente conducen hacia lo mejor, no resulta ya productivo; sino, al contrario, entorpece, dificulta y perturba intereses dominantes, estructuras establecidas. Considérese, por ejemplo, la desaparición casi completa de la investigación histórica del dominio público, de la escena cotidiana. Hoy su presencia ha quedado reducida a determinado género de novela. La historia es peligrosa porque sencillamente dice que las cosas antes fueron distintas que ahora. ¿Qué pueden hacer las Ciencias Sociales y Humanas que se resisten a ser herramientas de lo establecido, que reivindican su historia crítica? Sólo pueden difundir ideas, publicitar las alternativas, convencer con argumentos de que todo lo humano puede cambiar, de que todo lo humano es contingente.

¿Cómo pueden realizar esta tarea? Apenas pueden, los medios masivos de comunicación están controlados por multinacionales de la comunicación o por grupos empresariales nacionales. Las Universidades son instrumentos para la sociedad, estructuras que han de formar a sus estudiantes para “las necesidades de progreso” de la sociedad. Como si supiéramos cuáles son esas necesidades, como si tuviéramos claro qué es progresar. Sus órganos de expresión, las revistas y publicaciones académicas, se han convertido es medios para la promoción de la profesión, en signos de la capacidad productiva de los científicos. Las Revistas de la Ciencia Experimental pueden mantener la condición de servir de comunicación de ideas, de verificación de teorías, de publicidad de experimentos. La tecnología que soportan hará artefactos, será productiva. Pero las Revistas de las Ciencias Sociales y Humanas sólo manejas ideas, alternativas, simples deseos. Nada es productivo si no es normativo, si no sirve de legitimación de lo establecido.

¿Dónde podemos encontrar las ideas alternativas, las posiciones críticas, los buenos deseos argumentados? En el margen, en lo silenciado, en la contracultura. Ningún editor o árbitro va a publicar lo que atenta a su sustento. Ningún hacedor de curriculum (nadie que vela por el pan de sus hijos) va escribir lo que no se publicará.

Las alternativas imaginativas, lo que podría conducirnos a un lugar mejor, lo que cambiaría a la humanidad no tiene sitio, pero -confiamos- la fuerza del deseo encontrará hendiduras, grietas, puntos débiles para crear opinión, para crear tendencia, para transformar las cosas.
¿Cuál debe ser el papel de las revistas académicas? Esta es una pregunta que no podemos olvidar cuando escribimos, cuando publicamos, cuando hay ideas que compartir.

Dr. Carlos Muñoz Gutiérrez
Director de la Revista Electrónica de Filosofía A Parte Rei
Universidad Complutense de Madrid





EDITORIAL VOL. 9, Nº 2 año 2005


"Desafíos de la investigación científica en América Latina"
Al inicio del siglo XXI observamos un orden emergente de interrelaciones múltiples a escala planetaria, discontinuas en el espacio-tiempo, en el cual se produce cada vez más la desterritorialización de la vida productiva y social, así como el cuestionamiento de la vigencia y la necesidad de las anteriores fronteras, lo que ha obligado a repensar a los científicos sociales, desde la gnoseología y la epistemología política, acerca de cómo analizar metódicamente la complejidad de lo real y cuáles son los fines del conocimiento.
La ciencia, como conjunto sistemático de saberes, producto detallado de un uso descriptivo del lenguaje y de la búsqueda desinteresada de la verdad, que explica, con mayor o menor grado de confiabilidad, los procesos del universo, se ha visto muchas veces subyugada a los intereses económicos, políticos y militares de ciertos grupos. Para ejemplificar, baste citar el caso de los transgénicos (organismos genéticamente modificados), cuyo desarrollo y producción es financiado por grandes empresas transnacionales.
La biotecnología trastoca el orden de la vida, creando no sólo cosas nuevas, sino copias idénticas a sí mismas a través de la clonación. De igual modo, la bioprospección y la biopiratería conllevan potenciales riesgos en lo agro-biológico, en lo agro-social y en la salud humana. El vertiginoso avance científico permite no sólo modificar la estructura genética de plantas y animales, sino su clonación. El ser humano, como especie animal, también puede ser duplicado, lo que en términos éticos y filosóficos significa interrumpir, mediante la mismidad, el principio de identidad.
Más aún, el desarrollo de arsenal químico, biológico y de destrucción masiva, producidos bajo el argumento de fines “estrictamente defensivos”, ha generado miedos colectivos por los riesgos que esta situación implica para la seguridad del planeta. Su elaboración, mediante ingeniería química y genética, lejos está de la idea clásica de que la ciencia está al servicio de la humanidad, lo que conduce a cuestionarnos cuál es el legado que estamos dejando a las generaciones próximas.Las ciencias sociales, anteriormente nombradas ciencias de la cultura o del espíritu, deben sercontrapeso, junto con las humanidades, del uso irracional de la tecnología, de las visiones de corto plazo, de la mercantilización de la naturaleza y de la explotación del ser humano. Parece increíble que en esta época persista el comercio sexual como una de las peores formas de trabajo infantil o que se encuentren casos de trata de personas cuando la esclavitud y las prácticas análogas a ésta se abolieron hace décadas.
Quizás el problema sea, como en antaño, que el derecho no se corresponde con la realidad, lo cual limita aún más las posibilidades de transformación social. La filosofía, la ética y la teología cobran nueva importancia cuando advertimos los procesos de precarización laboral, la polarización en la distribución de la riqueza, la pandemia del Sida, el acceso limitado a los servicios médicos, las muertes de niñas y niños por falta de alimentos, junto con la carencia en muchas familias de los insumos básicos para vivir con dignidad.
Al respecto, investigadores de todo el mundo innovan teorías con relativa frecuencia, pero pocos son los que logran incidir en la transformación de estructuras sociales injustas. El científico, como lo expresara Weber, se distingue del político porque no toma la decisión de cómo actuar, sino únicamente muestra las alternativas, pero últimamente pareciera que éstas se reducen a reproducir lo ya existente, sin advertir que el grueso de la población quedó excluido de los beneficios que trajo consigo la modernidad.
Las garantías individuales y los derechos humanos son letra muerta si quedan sólo en el ámbito formal. La democracia, aunque puede ser concebida como una forma de gobierno y como un modelo político, sólo tiene sentido si es un sistema de vida fincado en la diversidad, el debate de ideas y la equidad social, en donde el objetivo es mayor igualdad en el reparto de los beneficios y menor desigualdad en el impacto de las pérdidas.
Las ciencias sociales son y deben ser promotoras del desarrollo humano, anteponiendo el capital cultural a lo económico, particularmente cuando éstas tienen cabida en regiones de amplia desigualdad como América Latina y el Caribe. Importar modelos, particularmente explicativos y financieros; crear ilusiones colectivas y manejar teorías ajenas a nuestra realidad son errores del pasado que debemos evitar, lo cual no significa ignorar, sino deconstruir, lo que se forja en otras latitudes. Entendiendo por este último concepto el proceso discursivo que, haciendo uso de la matriz ideológica hegemónica, la desarticula críticamente, dándole un sentido no sólo alternativo, sino totalmente diferente.
Escenario en el que es tan importante crear conocimiento científico, como difundirlo, dando a conocer a un público cada vez más vasto los aportes de los estudios sociales, de ahí la importancia del trabajo en equipo, de las reuniones académicas (congresos, seminarios), de la participación activa en los medios de comunicación, de la publicación de libros cuidadosamente trabajados y de la edición de revistas periódicas, arbitradas, de alta calidad y de distribución internacional.
Afortunadamente, la Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt, a través de su Vicerrectorado Académico, consciente de los múltiples desafíos que hoy se presentan, pone a disposición de la comunidad internacional la Revista Venezolana de Ciencias Sociales. Publicación en la que lo mismo se abordan cuestiones con alto contenido teórico, que asuntos prácticos, incluyendo entre sus páginas a algunos de los más destacados investigadores, no sólo de la nación anfitriona, sino del continente, constituyéndose en referente obligado para todo aquél que esté interesado en develar entramados complejos de nuestra actualidad.
Sirva pues esta presentación para felicitar a los directivos y colaboradores que la hacen posible, así como para invitar a los estudiosos de las ciencias sociales a proponer artículos y reseñas para su publicación.

Erick Gómez Tagle LópezFacultad de Ciencias y HumanidadesUniversidad Pontificia de México